Vive el Norte | El Sauzal Tenerife. Pueblo en flor
885
single,single-post,postid-885,single-format-video,ajax_fade,page_not_loaded,smooth_scroll,,,wpb-js-composer js-comp-ver-4.1.2,vc_responsive
 

Blog

El Sauzal Tenerife, Pueblo en Flor

  |   Cultura, El Sauzal, Reportajes, Vídeos   |   Sin comentarios

El Sauzal, Tenerife. Pueblo en flor

 

El municipio de El Sauzal recibe el nombre por la gran cantidad de sauces que existían en la zona y es popularmente conocido como el “Pueblo en flor”. Fue un importante enclave en el Tenerife prehispánico. Las zonas costeras fueron los lugares escogidos por los guanches para sus asentamientos como lo demuestran las doce cuevas de habitación halladas hasta ahora por los arqueólogos. Dentro de la comarca, pasajes como el risco de los Ángeles, la Cueva de los Viejos y el barranco de Cabrera de Acentejo eran otros de los emplazamientos escogidos por los indígenas.

 

En la Villa de El Sauzal el visitante puede disfrutar de trayectos pintorescos como el propio acceso al casco y los caminos de Los Ángeles, San Cristóbal y el Camino Real hasta La Orotava, desde los cuales se puede apreciar la riqueza paisajística del municipio y de todo el norte de Tenerife, en cuya cota más alta sobresale el egregio perfil de un Teide majestuoso.

 

El territorio municipal está surcado en más de la mitad de su longitud por el barranco de Las Mejías, que discurre por su centro. La presencia del acantilado, de hasta 320 metros sobre el nivel del mar, ha confirmado El Casco como una especie de balcón abierto al atlántico, con 3.36 kilómetros de litoral, la mitad de ella cubierta por el acantilado. Al pie de la Bahía de La Garañona, de 1.300 metros de longitud, aparece una pequeña plataforma de playa de arena negra durante las mareas bajas, de peligrosos acceso por tierra, siendo más aconsejable llegar hasta ella a través de la zona de Mesa del Mar, en Tacoronte, bordeando el litoral.

 

¿Qué no debemos perdernos en una visita a El Sauzal?

 

El mirador de la Garañona:

 

Se trata de un lugar de esparcimiento y de ocio de 1.615 metros cuadrados conformado por varias zonas ajardinadas con especies vegetales endémicas y foráneas que yacen sobre una hermosa costa acantilada, abierta al Atlántico. Uno de los paisajes más atractivos que se pueden disfrutar en la costa del norte de Tenerife. Un acantilado que discurre sobre una playa de arena negra (la Garañona y el Arenal) que bordea el litoral con 1.300 metros y que conecta con el Callao de los Parrales y la costa de Tacoronte. Diversos son los recovecos, senderos, bancos, paseos, palmerales y mobiliario urbano, los que diseñan el encanto del lugar.

 

Parque Mirador de Los Lavaderos:

 

El Parque Mirador Los Lavaderos el principal baluarte de todos los parques existentes dentro de la comarca de Acentejo. Fue un antiguo lavadero, al brotar allí un naciente de agua natural muy importante, capaz de emitir entre 25 y 50 m3 de agua cada hora que formaban estanques utilizados por los vecinos para lavar.
Con el paso del tiempo, se ha convertido en un espacio para el ocio, que incluye paseos, zonas de estancia cubiertas y no cubiertas, jardines de todo tipo ornamentados con flora autóctona y foránea, cascadas naturales y artificiales, y diferentes miradores espectaculares con vistas hacia la zona norte de la Isla de Tenerife.

 

Zona Recreativa Las Calderetas:

 

Las Calderetas es un área recreativa de cuatro mil metros de superficie situada a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar. El paraje, cuenta con braseros, parque infantil y un pequeño campo de fútbol, es muy visitado por excursionistas, grupos que celebran comidas o gente que simplemente disfruta del paseo en un paisaje muy atractivo y con flora endémica. En el entorno y zonas cercanas se sigue sustituyendo la masa de pino radiata por varias de las especies de la laurisilva autóctona, como el viñátigo, los tiles, el palo blanco, las hijas, la estrelladera, el sauco, el sanguino, el naranjo salvaje y los laureles.

 

Patrimonio:

 

El Sauzal es un pueblo coqueto, muy cuidado, donde existen hermosas muestras de la arquitectura tradicional canaria, muchas de ellas habitadas por los vecinos que sin duda han sabido preservar con mimo estas casas que se convierten en auténticas joyas de la arquitectura típica de las islas. Algunos de los ejemplos, en el ámbito de lo público, con los que cuenta el municipio son:

 

La Casa Roja: Se sitúa en una parcela de terreno de unos 1800 metros cuadrados y su fachada da la Carretera General del Norte. Se trata de un inmueble antiguo e histórico con 600 metros cuadrados construido y repartidos en dos alturas.

 

La Casa del Vino “La Baranda”: Es una casona tradicional canaria, que ofrece al visitante la oportunidad de conocer de cerca el rico patrimonio vitivinícola de la Isla, en un enclave privilegiado con maravillosas vistas al mar y al Teide.

Desde su inauguración, el 15 de abril de 1995, se han convertido en el centro neurálgico de la promoción de los vinos de Tenerife, así como un punto de encuentro del sector vitivinícola.

 

Museo de la Lucha Canaria: El Museo, ubicado en la Casa de Los Callejones, con dos plantas de altura, cuenta con cuatro fachadas, una de ellas da frente hacia el callejón del Cementerio con un pequeño jardín delantero y las otras presentan frente al solar. Asimismo se percibe con planta rectangular y cubierta a cuatro aguas, prolongándose el faldón trasero hasta el nivel de planta baja, prototipo de la arquitectura tradicional canaria.

 

Iglesia de San Pedro Apóstol: Declarado Bien de Interés Cultural del Patrimonio Nacional en 1982.

 

Ermita de Los Ángeles; Iglesia de la Santa Cruz; Ermita de San Nicolás; Ermita de La Piedad de El Calvario; Capilla de San José; Ermita de la Cruz de Lucio; Ermita de la Cruz de San Cristóbal.

 

Historia:
En el siglo XV, una vez conquistada la Isla de Tenerife, el Adelantado Alonso Fernández de Lugo establece en El Sauzal el lugar de residencia de su familia. De la mano de este Adelantado, se fundó, en 1505, la ermita de Nuestra Señora de Los Ángeles, en el área de mayor asentamiento poblacional de aquel momento. Sus ventajosas condiciones ambientales propiciaron la expansión de la agricultura, sobre todo de los cereales.

 

 

Durante el siglo XVI la actividad agrícola y la explotación forestal se erigen en motores de la actividad comercial del Norte de Tenerife. Durante un tiempo se cultivó la caña de azúcar, sobre todo por la gran influencia portuguesa en la zona. También es destacable la actividad de la artesanía del bordado, que tuvo una especial proliferación en toda la isla.

 

A lo largo de los siglos XVI y XVII se comienzan a producir pleitos comarcales que derivan de la separación del área de influencia de El Sauzal de Tacoronte y La Victoria. En este último siglo la vida religiosa del municipio experimenta otro de sus acontecimientos más relevantes, la llamada de la fe de la Siervita de Dios.

 

En el siglo XVII la prosperidad del municipio se debe a su situación estratégica de las denominadas rutas del Norte, cuyo Camino Real, que atraviesa el municipio por el sur, fue el más destacado de la comarca junto con el de Taoro. Además, la punta marinera (hoy conocida como Punta del Puertito) era embarcadero casi obligado para la Isla de La Palma.



En el siglo XVIII El Sauzal se caracterizaba por sus viñas y aguas, sus bellas vistas al mar, el embarcadero, su iglesia y sus tres ermitas. La existencia del pequeño puerto le dio a El Sauzal fama de lugar cordial y generoso.

 

Fue también uno de los trece municipios tinerfeños en los que tuvo acogida la iniciativa de la implantación de una experiencia preindustrial de manufacturas, principalmente telares dedicados a la producción de sedas.
En el siglo XIX se constituyó el Ayuntamiento de El Sauzal, tras las Cortes de 1812, cuando comenzó a desarrollarse la segregación de los municipios del Cabildo-Ayuntamiento. La diversificación de su agricultura gracias al minifundio, la fertilidad de la tierra y la introducción de cultivos subtropicales permitieron al pueblo subsistir cuando cayó la producción del parásito de la tunera.

 

Con la llegada del siglo XX surge un nuevo monocultivo en la isla; el plátano que se produce fundamentalmente en las zonas de litoral, aunque sin que se abandonen otras producciones tradicionales, como el grano, los frutales o la vid.
Décadas después, cuando el turismo se convierte en la principal fuente de riqueza de la Isla, El Sauzal se une a esa corriente de forma lenta y medida, manteniendo hasta la actualidad un equilibrio demográfico.

 

La agricultura ha sido históricamente el motor de la economía de la zona. En la actualidad el cultivo de la vid destaca en importancia seguido de la papa, los frutales, los cereales y flores en las medianías y la platanera en las zonas costeras.

 

 

Durante nuestra visita a El Sauzal fuimos recibidos por su alcalde, D. Mariano Pérez. Gracias.

¡El Norte Vive! ¡Vive el Norte!

Sin comentarios

Escribir un comentario